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Dec 13, 2018

Competiciones infantiles...cuando se convierte en cosa de padres.

Dec 13, 2018

En nuestra sociedad se ha producido un incremento alarmante  de agresividad en el ámbito deportivo. Cada fin de semana se celebran multitud de partidos de fútbol, protagonizados por niños y adolescentes en todo el país, de los cuales en muchas ocasiones, acudir a ver un partido de ellos puede convertirse en un espectáculo completamente bochornoso.

 

En la actualidad el número de peleas y agresiones durante la disputa de partidos de futbol, ha aumentado notablemente, siendo los padres los que frecuentemente se pelean, gritan e insultan a los padres de los jugadores rivales.

 

En muchas ocasiones el campo de fútbol se convierte en un terreno donde los padres de los niños muestran su peor versión, desatando altos niveles de agresividad. La pasión mal entendida convierte a los padres en protagonistas de momentos vergonzosos y en pésimos referentes para sus hijos.

 

La violencia en el fútbol se ha convertido en un patrón común que se ha ido desarrollando en los últimos tiempos, donde una persona que diariamente mantiene un patrón de comportamiento normal y respetuoso, encuentra en el campo de fútbol, el escenario perfecto para expresar  sus propias frustraciones, enfados y dar rienda suelta a una agresividad contenida que acumulan en su vida diaria.

 

En numerosas ocasiones los padres y madres insultan al árbitro, a los aficionados rivales, odian a los jugadores del equipo rival, se creen que saben más que el propio entrenador, y se alegran como si de un gran logro propio se tratara. Se deja de ver al rival como un compañero más, y se le percibe como un gran enemigo.

 

Cuando los padres  manifiestan su impulsividad, agresividad y sus frustraciones también están educando a sus hijos en ese momento, les están mostrando que es correcto dejarse llevar por la ira, la agresividad y aplicar la violencia.

 

Muchos padres se obsesionan en que sus hijos ganen a toda costa, no disfrutan por el hecho de que su hijo juegue, solo les importa que sea el mejor o destaque y se enfadan y critican duramente a sus hijos después del partido si no han marcado o si no han jugado todo lo bien que ellos esperaban, en vez de fomentar la participación, convivencia y el espíritu de equipo.

 

Quizás deberíamos pararnos a pensar que lo importante es que los niños conozcan y fomenten los valores que implica el deporte, como el trabajo en equipo, el esfuerzo, el juego limpio, el saber perder y  que lo realmente importante es jugar, divertirse y aprender a competir de manera sana.

 

La violencia es un comportamiento aprendido y los padres somos los grandes referentes de nuestros hijos, por ello, hay que tener especial cautela con el comportamiento que les mostramos a ellos, ya que las charlas no sirven de nada, educamos a nuestros hijos con el ejemplo que les damos.

 

Cuando hablamos de violencia no solo nos referimos a la física, que quizás es la más llamativa por ser la más visible,  hablamos también de violencia verbal, cuando amenazamos o criticamos faltando al respeto o insultando a los rivales, al árbitro o a cualquier otra persona, y hablamos de violencia psicológica, cuando menospreciamos o ridiculizamos a alguien.

 

Se deben prevenir todas estas actitudes agresivas, y la mejor forma de hacerlo  es a través de la educación de valores, fomentando el esfuerzo y no el resultado. Enseñarles desde pequeños a nuestros hijos los verdaderos valores del deporte basados en el compañerismo y el respeto donde la clave está en competir con diversión y donde no todo es ganar.

 

Se les debe enseñar a gestionar las emociones en los partidos, siendo los padres los primeros en dar ejemplo. Hay que tener en cuenta que los verdaderos protagonistas son los niños y que están aprendiendo, se recomienda no gritar ni dar instrucciones a los hijos, para eso ya está el entrenador.

 

Y en el peor de los casos, cuando notamos que nuestros nervios van aumentando y que estamos teniendo un nivel de activación demasiado elevado que puede favorecer que tengamos comportamientos agresivos, quizás lo más recomendable es irnos o cambiarnos de sitio respirar de forma pausada, y pensar que somos el mayor ejemplo para nuestros hijos.

 

Si has notado que te cuesta controlar tu comportamiento en algunas situaciones recuerda que ayudadiabetes tenemos nuestro equipo de psicólogos que estará encantado de ayudarte y atenderte de manera individualizada.

 

 

 

 

 

 

Beatriiz Lamas

Psicóloga en Ayuda Diabetes

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