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Mar 11, 2019

Cocaína: La familia también necesita ayuda.

Mar 11, 2019

¿Qué puedo hacer si un familiar es adicto a la cocaína?

 

Las adicciones se cuelan en la vida de las personas poco a poco, sin apenas saber en qué momento comenzó todo, ni poder comprender que ha llevado a la persona hasta ahí.

 

El consumo de sustancias psicoactivas constituye un fenómeno dinámico y multidimensional condicionado por diversos factores. Tiene como resultado un alto grado de sufrimiento, incapacitación personal, morbilidad, mortalidad y costes sociales y sanitarios. Es por esto por lo que constituye uno de los principales problemas de la salud pública en España. La cocaína ocupa el segundo lugar entre las drogas ilegales que se consumen en España.

 

La cocaína es una droga que produce efectos estimulantes directos sobre el sistema nervioso central, y tiene una alta capacidad de producir adicción ya que pequeñas dosis pueden generar una gran dependencia, al mismo tiempo, que se genera una rápida tolerancia por lo que se requiere consumir cada vez mayor cantidad para conseguir los mismos resultados.

 

Al ser una sustancia estimulante en un primer momento provoca en el consumidor una gran euforia, que acompaña una ficticia sensación de bienestar, que hace que el sujeto tenga más energía y experimente una disminución de la necesidad de dormir y de comer, como consecuencia de la estimulación de las vías dopaminérgicas, de los centros del placer del cerebro, a la vez que se inhiben los centros de autorregulación, provocando que se den conductas desinhibidas o desadaptativas.

 

El consumo de cocaína provoca una sobreexcitación del organismo, que puede desencadenar en ansiedad, temblores, altos niveles de irritabilidad o comportamientos violentos entre otros, sin embargo, aproximadamente una hora después de su consumo el consumidor experimenta el efecto contrario, provocándole una fuerte caída del estado de ánimo acompañado de una gran apatía.

 

El consumo de cocaína suele nacer por problemas personales subyacentes, donde ciertas situaciones aumentan y potencian, la probabilidad de su consumo, como pueden ser diferentes trastornos emocionales, baja autoestima, baja tolerancia a la frustración, inseguridades, dificultades en la solución de conflictos, en muchas ocasiones el consumo de cocaína suele ser una vía de escape para afrontar los propios problemas.

 

Sin embargo, es absolutamente desaconsejable eludir el problema, pensar que se pasará solo, o que un consumo de vez en cuando se controla. Se debe exponer el problema y comentarlo, aunque hay que tener claro que cuando se trata de una adicción, la persona que tiene el problema suele tener muchas dificultades para verlo y aceptarlo, por lo que la participación de las familias puede ser clave en la recuperación de la persona adicta.

 

Aunque hay que dejar claro que el factor principal para poder superar una adicción es que la persona esté dispuesta y quiera cambiar su forma de vida, donde debe comprender su problema de adicción, este dispuesta a desarrollar patrones nuevos de comportamiento, este dispuesta a renunciar a compañías y amistades problemáticas,  al mismo tiempo de adquirir nuevas habilidades para comprender su entorno para poder evitar recaídas.

 

Ser familiar o amigo de una persona con adicciones, no es tarea fácil, genera mucha presión estrés y sentimientos de impotencia, porque la rehabilitación no depende exclusivamente de ellos. “No se llega a entender porque un ser querido no puede dejar de consumir, y por mucho que quieran ayudarle no pueden hacer nada si la persona no acepta y quiere superar su problema”. Sin embargo a pesar de una incapacidad inicial que sienten las familias, una vez que la persona con problemas de adicción decide tratarse, la familia se convierte en un pilar fundamental para esa recuperación.

 

La familia y las amistades pueden desempeñar un papel esencial en cuanto a la motivación que les den a las personas con problemas con adicciones para que entren y permanezcan en tratamiento, pero muchas veces estas familias no saben cómo actuar, y cometen ciertos errores sin darse cuenta.

 

Para las familias tratar con un problema como la adicción se convierte en un proceso de mucha dificultad, por lo que es fundamental que tengan ciertos recursos que pueden ayudarles en este proceso, al mismo tiempo que conozcan que ciertos comportamientos pueden influir en la recuperación de su ser querido

- Negación de la situación, en un primer momento, al igual que el adicto el resto de la familia también suele negar la adicción. Tratan de guardar las apariencias de cara al exterior, actuando como si no pasara nada y todo fuera bien, manteniendo la adicción en secreto. La familia en un primer momento, puede llegar a sentirse avergonzada de lo que sucede en casa y en ciertas ocasiones reconocer lo que pasa les resulta demasiado doloroso. Sin embargo, ponerle nombre al problema y hablar sobre él puede ayudar a sobrellevar mejor la situación

- No expresar las emociones intensas, los miembros de las familias tratan de mantener una especie de silencio emocional para que nada perturbe al adicto, pues temen sus reacciones, sobre todo las reacciones violentas que a veces pueden mostrar. Tampoco suelen hablar de la adicción en profundidad pues es un tema de alta carga emocional. Es normal que las familias sientan ira, tengan altos niveles de ansiedad y estrés, por ello, el desahogo emocional y poder contar con fuentes de apoyo es clave para que los familiares se encuentren bien


- Intentar controlar en exceso, las familias intentan hacer todo lo posible para que el adicto abandone su adicción, pero estos intentos que emplean fracasan una y otra vez. Intentan controlarse unos a otros y prohibir ciertas situaciones y temas, sin embargo, cuando se prohíbe, lo que se está haciendo es evitar que el adicto experimente viva ciertas situaciones sin enfrentarse a ellas, por lo que nunca aprende a resolverlas

 

- Problemas de confianza, la vida de la persona con adicción suele ser bastante caótica e impredecible, no se sabe cuál va a ser su estado de ánimo ni su comportamiento en un momento dado, esto conlleva un alto nivel de estrés y ansiedad para las personas que están a sus alrededor, que llegan a dejar  poco a poco de hacer su vida, para focalizar toda su atención en la persona que tiene el problema, dejan de hacer las actividades que les gustaban y dejan de cuidarse, lo que conlleva a un perdida de reforzadores que desemboca en un bajo estado de ánimo y un aumento de la desesperanza

 

- Comportamientos erróneos que fomentan la adicción, a veces la familia intenta encubrir las consecuencias negativas de la conducta problemática del adicto sin darse cuenta. Si el adicto pierde el trabajo, la familia intenta ayudarle económicamente, al hacerlo por ayudarle, en realidad lo que se hace es que se impide que el adicto sufra las consecuencias negativas de su conducta, por lo que el adicto puede continuar con su adicción sin que haya consecuencias realmente graves, porque su familia se encarga de “salvarle de las consecuencias negativas y de las situaciones que le generen malestar”, pero de esta manera la familia cae en la trampa que perpetua la adicción

 

Es de especial importancia que los familiares de la persona que tiene una adicción se cuiden, intenten desconectar realizando actividades placenteras y que su único foco de atención no sea la persona adicta. De esta forma conseguiremos que los familiares mantengan un estado emocional estable, se encuentren menos irritables y con más paciencia y empatía, lo que ayudará al adicto en su proceso de recuperación.

 

En lo referente a la persona que padece la adicción lo más recomendable es llevar a cabo un tratamiento acorde a las características individuales y las circunstancias de cada persona, con personal especializado tanto médico como psicológico.

 


 

 

 

 

 

Beatriz Lamas

Psicóloga de Ayuda Diabetes

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